lunes, 1 de diciembre de 2008

Un sentimiento que el tiempo no termina...

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De la insensatez iletrada surge el odio furibundo por las páginas que otros escriben, siquiera para sí mismos...
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El odio consume al odiador, pero no alcanza al odiado. Y tanto odio engendrado en vientos de guerra inútil y doliente de mil años, tanta fanfarria al compás marcial de la sinrazón, llevan a la cuenta postrera: "la única guerra que se gana es aquella que no se libra..."

Aprendamos algo hoy y alejaremos un tanto el fantasma de nuestras propias sombras pasadas, que nos hurtan a la luz de la Verdad.

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